lunes, 31 de octubre de 2016

PRESAGIOS PARA EL FINAL DE LOS 7 AÑOS ACTUALES - JONATHAN CAHN - SID ROT...

PRESAGIOS PARA EL FINAL DE LOS 7 AÑOS ACTUALES - JONATHAN CAHN - SID ROT..



Hola, Sid. Aquí, bienvenido. Bienvenido a mi mundo, que es naturalmente sobrenatural. Mi invitado, el rabí Jonathan Cahn, ya hizo estremecer al mundo porque Dios lo eligió para revelar patrones, señales y lunas de sangre, jubileos y cosas que Dios puso en la Biblia para que sus hijos no fueran tomados por sorpresa. Me dice que hay más de esto que Dios le ha revelado y que él nunca ha revelado públicamente. ¿Quieres escuchar lo que va a decirnos? [Aplausos]

Sabes, la última vez que vino el rabino Jonathan Cahn al programa, no creo que tuviera ni idea de lo que le deparaba la vida. Jonathan, estoy muy emocionado de que Dios te haya traído a nuestro programa antes que nadie más te oyera. —Sí, bueno, mi madre… No, sabes qué, fue el Señor. Lo primero que hice fue venir a “Es Sobrenatural”. De hecho, antes de que saliera El Presagio, y eso fue lo que el Señor eligió para lanzar todo. —Bueno, estoy muy agradecido y creo que hay algo de conocimiento que Dios quiere que impartas en este programa.

Para aquellos que no conocen El Presagio, presagio es una palabra que significa advertencia, señales. Y hubo nueve presagios que pasaron en el Antiguo Israel, y Jonathan demostró que no solo han pasado aquí, en los Estados Unidos, sino que siguen pasando. Y luego, háblame del Shemita. ¿Qué es esa palabra y cuál es su origen? —Sí, el misterio del Shemita está detrás de todo, desde el alza y la caída de la economía, el colapso de Wall Street y la caída de las naciones. Afecta nuestras vidas, las ha afectado y creo que las afectará. Es un misterio antiguo del Sinaí que Dios le dio a Israel. Sabemos del séptimo día o Shabbat, ¿verdad? Pero las personas no saben que…

Cada séptimo año había un año sabático llamado Shemita. Eso es el Shemita, y por todo un año no había siembra ni cosecha ni se araba; la tierra descansaba. Y el último día, algo único pasaba: el último día del Shemita se llamaba Elul 29. Todas las deudas de las naciones se borraban, todos los créditos se cancelaban, lo financiero volvía a cero, una nulificación total financiera ese día, Elul 29. Esto era una bendición. —Sí, de hecho te decía en la cena anoche que, cuando me enteré de eso al leer las Escrituras, siendo judío, nunca pensé que eso fuera negativo; pensé que era solo una bendición. —Sí, lo es, así es: es una bendición cuando sigues a Dios. Pero cuando Israel se alejó de Dios, la advertencia del Shemita era que, si te alejabas, pasaría de bendición a juicio.

Esta es la gran pregunta: ¿aún está en efecto o podría estar aún este patrón de siete años que Dios entregó en efecto? Y a veces podría ser una señal que advierte a una nación o civilización en peligro de juicio. La respuesta es sí. —Muy bien. —La única forma en que en realidad responderemos a esa pregunta es ver la historia. Vamos a ver los últimos ciclos de siete años, o los últimos siete Shemita. ¿Qué aprendemos de ellos? Mucho.

En primer lugar, en los últimos cuarenta años ha habido cinco colapsos financieros importantes a largo plazo, donde Wall Street llega a su pico y luego cae. Los años son 1973, 1980, 1987, 2000 y 2007. Cada uno de ellos pasa en un ciclo de siete años entre el anterior y el que sigue. No solo eso: cada uno de ellos pasa durante el año del Shemita. No podemos llamar a eso una coincidencia, es mucho más que eso. Mira, pasa en el mes de septiembre; es cuando se colapsa. Son siete años, y el 11 de septiembre pasa en la segunda semana de septiembre, es la semana del 11. De hecho, cuando Estados Unidos conmemoró el 11 de septiembre, la segunda sacudida se puso en movimiento, en Wall Street, es el colapso más grande de la historia. Eso fue el 29 de septiembre del 2008: el colapso financiero de la bolsa que vació las cuentas, el más grande hasta hoy. Los dos colapsos más grandes, esos días, pasaron en el mismo día bíblico, el día que Dios preparó, la advertencia de Dios. Y pasaron exactamente 27 años bíblicos después, hasta el día, la hora, el minuto, el segundo, la última campanada. Solo la mano de Dios hace eso.

—Ya veo. Eso genera una pregunta: háblame sobre el séptimo Shemita. —Está bien. El séptimo Shemita es este. No solo es un ciclo de siete años; cada séptimo Shemita es un súper Shemita, al que llamamos jubileo. El séptimo Shemita es en el año 2015, y ese Shemita, ese periodo de jubileo, comienza en septiembre de 2015 hasta septiembre de 2016. No es dogmático lo que Dios hará, pero si sigue el patrón, cada vez significa guerra. Guerra en el Medio Oriente, una guerra grande que involucra a Israel y termina con la gran restauración profética del final de los tiempos. Comienza en Yom Kippur, ahí inicia.

Y, sabes, hay muchas cosas que él está diciendo ahora que tu mente tal vez da vueltas como la mía. Pero quiero saber, en este año particular de Shemita, qué ha sucedido con los signos proféticos. Yo quiero saber, porque Wall Street descubrió un ciclo de siete años sin que sepan nada del Shemita, y las personas de Wall Street llamaron a Jonathan cuando descubrieron que él lo sacó de la Biblia. Ellos lo obtienen de sus números. Quiero esas respuestas ahora.

Volvemos. Esto es totalmente fascinante. El Shemita… para mí, Wall Street no sabe nada sobre la palabra Shemita. De hecho, la mayoría, muchos creyentes nunca habían oído esa palabra. Pero está en la Biblia. Es una palabra hebrea. A propósito de la palabra Shemita, dijiste algo que nunca antes había oído. Uno de los…

Significados de la palabra hebrea Shemita es “caída”. —Sí, sí, ha tomado el significado de “liberar”, pero en realidad no solo es liberar: significa caída, sacudida o colapso. Significa dejar caer. Se puede ver la espada de dos filos aquí: puede ser una bendición o juicio, de acuerdo.

¿Por qué Wall Street tiene los mismos patrones de siete años de los que la Biblia habla y no conocen la Biblia? Lo demuestra, es testigo, porque es cierto, porque está pasando. Las personas de Wall Street me contactaron diciendo: “Hemos visto este patrón”, y ese patrón de siete años está en las gráficas de muchos observadores de Wall Street. No solo eso: el patrón de siete años se cumple en el Shemita, y no tenían ni idea de qué era. Y ahora hay mucho revuelo en Wall Street: ¿Qué es el Shemita? ¿Qué es esa palabra?

—Ahora dijiste una palabra: prefiguraciones. —Sí. —¿Cuáles son las prefiguraciones de la caída? —Bueno, es así. El patrón del Shemita tiende a comenzar, al inicio, suavemente, y luego se va manifestando. En este ciclo, la última parte es la dramática: es cuando te diriges al tiempo de aniquilación, en Elul 29. Esa es la parte dramática.

Y aun así, en el último, 2007 al 2008, hubo prefiguraciones en el primer día del Shemita, al principio, de lo que pasaría al final: el colapso final. En este Shemita pasó algo muy interesante. En primera, al final de septiembre de 2014, de pronto Wall Street comenzó a tambalearse violentamente por un mes; nadie podía explicarlo. Comenzó a finales de septiembre; fue, comenzó, la semana en que el Shemita comenzó.

Número dos, otra cosa: una de las señales de juicio en la Biblia es pestilencia o plaga. Tuvimos un susto el septiembre pasado por ébola. El día que los primeros signos de ébola aparecieron en Estados Unidos fue el 25 de septiembre, y el 25 de septiembre es el día de inicio del Shemita.

Luego, otra señal de juicio, un juicio futuro es la sacudida o el desastre natural. Los terremotos, en la Biblia, son una de las cosas que pasaron. En septiembre, un terremoto sacudió a este país por encima de los seis grados Richter. ¿Qué día? El 25 de septiembre, el mismo día de apertura del Shemita. Todas esas cosas pasaron en el día de apertura.

Y no solo eso, hay señales. Les he advertido por un tiempo —sí, hablamos de esto— que si este país no se vuelve a Dios, su corona como cabeza de las naciones le será quitada. —Dijiste eso. —Por supuesto, y no nos hemos vuelto; de hecho, nos hemos alejado. —¿A qué te refieres con corona? —Bueno, la cabeza de las naciones, ¿sabes? Sí, en cada era hay una cabeza de naciones. Los Estados Unidos lo es ahora porque lo quiso Dios; si no, no podemos sacar a Dios de todo ni negarlo y esperar que las bendiciones de Dios continúen.

Una de las cosas que pasaron en plena apertura del Shemita, en las primeras semanas, fue que dos cosas ocurrieron. Una es que la corona de Estados Unidos como cabeza —el poder nuclear militar número uno en la Tierra— fue quitada y pasó a Rusia, justo al inicio del Shemita. La siguiente semana, otra cosa pasó: Estados Unidos había sido el poder económico más fuerte de la Tierra desde 1871, cuando sobrepasó al Imperio Británico, el comienzo de la era de Estados Unidos. Bueno, eso ya terminó. Cuando comenzó el Shemita, en la segunda semana, la corona de Estados Unidos como el mayor poder económico le fue quitada y pasó —adivinaste— a China.

Eso es solo el comienzo. Recuerda que Shemita significa “la caída”. Una de las cosas del Shemita no solo es el ascenso y la caída de las economías, sino también de las naciones. Estados Unidos se levantó durante un Shemita y podría caer en un Shemita. También es el ascenso y la caída de la civilización, y ya estamos viendo eso. En China es el final de la era; es el inicio del final de la era estadounidense. Esto…

Es lo que me gustaría ver. Me gustaría ver que el rabino Jonathan Cahn se dirigiera a los senadores y congresistas. ¿Te gustaría ver eso y contarles esto? Pues lo hizo. Vamos a verlo.

Cuando los líderes del antiguo Israel se alejaron de Dios, cuando abolieron sus preceptos y rompieron su pacto, lo hicieron a las sombras de Moisés, cuya voz se levantó para advertirles. Señor presidente, cuando se dirija a la nación desde esta casa, mire arriba, mire por encima de los senadores y representantes, sobre las supremas cortes de justicia, sobre los invitados, y verá una cara: la única cara audaz en la pared. ¿Lo está viendo? Es la cara de Moisés. Y si esa cara pudiera hablar, diría esto: ningún hombre puede abolir las leyes de Dios, ningún orden puede anular el orden de Dios y ningún juicio de hombre puede hacerle frente a los juicios de Dios. No invoques su juicio; elija la vida, siga el camino del arrepentimiento, invoque la gracia de Dios, que Él tenga piedad de esta tierra.

Llegamos a un momento muy crítico esta noche. Estados Unidos está en la encrucijada. Confiaremos en el nombre del Señor nuestro Dios, en el nombre por sobre todo nombre, sobre todos los reyes, sobre todos los poderes. Confiaremos en el único nombre dado por el cual podemos ser salvados. Confiaremos en el nombre de Yeshua HaMashiaj, Jesús el Mesías, el Rey de reyes, Señor de señores, Juez de jueces, la luz del mundo, la gloria de Israel, la piedra angular sobre la que esta nación llegó a existir y la única respuesta, la única posibilidad y la única esperanza que Estados Unidos tiene: que de nuevo brille con la luz del fuego de la presencia de la gloria del Dios vivo, y no ir al infierno. Que Dios nos ayude.

—Estoy emocionado, Jonathan. ¿Cuál es el significado de que hayas podido tener el privilegio de hablar ante estas personas? —Dios siempre envió la palabra a los tronos y a los poderes. Pienso que Dios advierte antes de juzgar, y creo que Dios quiere que la palabra llegue a los tronos más altos de la Tierra, como lo hizo una y otra vez en la Biblia. Está abriendo esas puertas que nunca hubiera imaginado cuando iniciamos aquí, y es para llevar la palabra a los tronos de Estados Unidos, al poder, y advertirles antes del juicio.

Siempre hay un evento específico, y Jonathan nos compartirá sobre ese evento cuando volvamos.

Quiero descubrir cuál es el evento bíblico específico que, en general, pasa antes de que el juicio llegue a una nación. Uno de los patrones de la Biblia, antes del juicio, un hecho que seguido lo precede, es el acto de profanación.

Por ejemplo, Ezequiel es llevado al templo de Jerusalén, ve los ídolos y la profanación en el templo, el lugar santo, y luego ve el juicio que viene. Daniel está en Babilonia, y los reyes, con los vasos de Jerusalén —del templo de Jerusalén, los vasos sagrados de Dios— los sacan para celebrar; les sirven vino, beben por los dioses, están profanando los vasos sagrados de Dios.

La profanación es cuando tomas algo de Dios y lo usas en contra de su propósito. Luego la mano escribe en la pared: “Esta noche habrá juicio”.

Bueno, aquí está el acto de profanación: ha habido un acto de profanación unido a esto. Hay otro vaso de Dios que es tan sagrado como esos utensilios del templo: es el vaso del matrimonio, es algo hecho por Dios. Lo que hizo Estados Unidos fue anular la orden bíblica de Dios, tomó ese vaso sagrado y lo usó en contra de su propósito. Es un acto de profanación número uno.

Y luego lo celebraron en toda la tierra con la señal del arcoíris. El arcoíris solo le pertenece a Dios, a nadie sino a Dios; el arcoíris le pertenece a Dios, y el arcoíris es un utensilio sagrado. Aquí tenemos dos profanaciones: están usando dos cosas…

…sagradas en contra de los propósitos de Dios. Ah, tenían un arcoíris en la casa… bueno, esto es lo último: tienes una tercera profanación. Cuando esto apareció, cuando esa cosa apareció en Babilonia, era el palacio de la tierra y representaba toda la tierra. La Casa Blanca representa toda la tierra.

¿Qué pasa? El acto final de profanación: la Casa Blanca se vuelve un acto de profanación. Tienes una triple profanación. Y ahí está el arcoíris, la señal de Dios unida al juicio y a la misericordia, y ha sido torcido. No podríamos hacer más en la cara de Dios. Ese es el patrón en el presagio, porque lo que pasa es que la nación, en lugar de volverse a Dios, se vuelve más desafiante a Dios.

Tenemos una convergencia peligrosa aquí: todas esas cosas se juntan y Estados Unidos se pasó de límite. Las cosas no serán iguales. Esta es la clave: la clave del acto de profanación que en la Biblia precede al juicio.

Jonathan dijo que él lo llama “la tormenta perfecta”. Brevemente, ¿cuáles son los ingredientes que tenemos? Bueno, todo. No sé tú, pero yo nunca había visto tantas cosas converger juntas. Por un lado, tenemos la apostasía de Estados Unidos. Por otro lado, vemos los presagios que continúan, que son la indicación del progreso hacia el juicio.

Por otro lado, también tenemos a Estados Unidos e Israel. Esta es la gracia salvadora: que Estados Unidos fue bendecido porque bendijo a Israel. Al mismo tiempo, al alejarse de Dios, se aleja de Israel. Una combinación peligrosa. El presidente dijo: “Aceptaremos este tratado”, lo que Israel dice que nos pone en peligro, y todo en el mismo periodo.

También tienes la torre: este presagio, el último de los presagios, será completado este año. Este año acaban de abrir la parte superior; dos días después cayó una tormenta y golpeó la torre tres veces con rayos en la punta.

Todo converge: el Shemitá, las lunas de sangre, el súper Shemitá… todas esas cosas. Es un periodo peligroso. Eso genera la pregunta, de nuevo: sí, quiero saber… Dios te levantó, y la forma en que explicaste todas esas cosas que se te revelaron, poder presentar esto… todo es sobrenatural.

Quiero saber tu opinión santificada sobre lo que sigue. De acuerdo, creo que una gran sacudida le espera a esta nación y al mundo, pero más a esta nación. Va a comprender la esfera financiera, la esfera económica, y habrá una sacudida aún más grande que eso. Y no solo una sacudida: creo que la Biblia dice la forma en que esto pasará. El juicio puede venir a través de desastres naturales, a través de colapsos financieros, a través de desastres provocados por el hombre, como el terrorismo… todas esas cosas.

Y cuando las personas dicen “el tiempo”, yo soy muy cauteloso. Doy la advertencia: Dios no tiene que hacer nada según nuestro itinerario. Pero, ya sea que la sacudida pase en estos tiempos o no, creo que estamos entrando en un tiempo peligroso, cuando podría pasar. Y este es el tiempo del Shemitá. Todas estas cosas vienen: el despertar del Shemitá, en el periodo de otoño.

Y también tenemos otro periodo peligroso, que es 2015-2016. De acuerdo a todo eso… Un momento, ¿cómo dices? ¿Lo llamas el despertar del Shemitá? En realidad, el punto máximo, el clímax del Shemitá viene al final, y ahí es cuando la aniquilación llega, y eso introduce el siguiente periodo que manifiesta todo eso.

Si ves los grandes colapsos en la historia de Estados Unidos, el periodo es justo después, porque pasa después del Elul 29. Todo ese periodo de otoño creo que necesitamos observar. No que Dios tenga que hacerlo… debemos prepararnos. La razón por la que doy estas enseñanzas es para que el pueblo de Dios esté listo, que estemos preparados para esto.

Entiendo… ya escuchamos muchos lo, lo, lo…Sacudida… llamaré por su nombre: malos presagios. Nadie quiere oír malos presagios, ni yo ni Jonathan.

¿Hay buenas noticias? Sí, siempre. ¿Qué? Bien, si me fuera ahora, no sería bueno… Donde esté Dios hay buenas noticias. Donde esté Dios hay esperanza.

Escucha, Dios siempre favorece la redención. Creo esto: creo que el propósito de esta sacudida no es… El propósito de la sacudida es para traer avivamiento. Si no hubiera sacudida, no habría esperanza, porque este país es tan sordo a Dios que necesita una sacudida. La mayoría llegamos al Señor así; las naciones, creo, también.

Creo que la sacudida vendrá. Quizá, si estamos listos, de acuerdo a la soberanía de Dios, puede llevarnos al avivamiento más grande que se haya visto jamás, uno del final de los tiempos. Y puede haber juicio y avivamiento al mismo tiempo.

¿Hay una estrategia para nosotros? Sí. Una de las cosas de las que hablamos es el paradigma de Elías: debemos ser, cada vez más, el pueblo de Dios; debemos desconectarnos del mundo, debemos estar más destetados de la dependencia del mundo cuando esto pase. Número dos, debemos conectarnos más a Dios, como Elías: un hombre de Dios, de oración, un hombre de poder. Debemos ser valientes, estar comprometidos.

Todo esto es el final de los tiempos, y si es el final de los tiempos, no es solo que todo oscurezca, sino que hay polarización: lo oscuro se vuelve más oscuro, pero la luz brilla más fuerte. Es lo que Dios nos llama a hacer: debemos brillar. Este podría ser nuestro mejor momento. Si son los días de Elías, debemos volvernos los Elías del día.

Jonathan, una palabra final. Escucha: las personas dicen “¿cómo estoy a salvo?, ¿dónde debo estar?, ¿a dónde voy?”. Bueno, el lugar más seguro… te lo diré en una palabra hebrea: la palabra para seguridad en hebreo es yeshua, y yeshua es Jesús. Fuera de Él no hay seguridad; dentro de Él, en Él no hay temor. No temas, solo pon tu vida en Yeshua, Jesús. Si estás en Él, entra más en Él y no temerás; te levantarás, porque el Señor será tu seguridad.

Muy bien. Hay dos tipos de personas viéndonos ahora. Hay personas que creen en Dios, pero tengo que decirte: los hay que se hacer sensibles… mediocres. “Haz todo lo que quieras, la gracia de Dios se encargará”. No. Sin arrepentimiento, ni verás a Dios.

Este es el tiempo para que te arrepientas. Dile a Dios que lamentas tus pecados, y la buena noticia es que el Cordero de Dios murió por los pecados del mundo. El Mesías, Jesús. Es tu tiempo de reconciliarte con Dios; es tu tiempo de deshacerte de esos pecaditos. No querrás ninguna grieta en tu armadura; quieres que esté lista y limpia ante Dios, una vasija de Dios.

Llegamos al mayor movimiento del Espíritu de Dios en la historia. Vamos a ver extremidades crecer ante nuestros propios ojos. Este es el momento para el que fuiste creado; es el momento para el que fuiste llamado al Reino.

La elección es tuya: o vas a dejar que Dios sea Dios, o vas a jugar juegos. Elige en este día a quién servirás. Pero en cuanto a mí, yo y mi casa serviremos al Dios vivo.

Gloria y Honrra a Dios.



[Music]

New York Times
list

Jonathan, bienvenido al set de CVCLAVOZ.
—Es genial estar aquí.

Jonathan, hablemos un poco sobre… Es una novela de ficción, pero está muy relacionada con las cosas que estamos atravesando en nuestra sociedad ahora mismo.
—Sí, sí. En realidad, no es ficción. Quiero decir, está enmarcada en una historia ficticia de un profeta que revela estos misterios a través de unos sellos, pero lo que está revelando es absolutamente verdadero. Originalmente lo escribí completamente como no ficción, porque es real, es lo que está ocurriendo ahora. Pero lo enmarqué en una historia para hacerlo más fácil de asimilar, ¿sabes?
—Sí, claro.

Bien, hablemos de eso específicamente. Me estás diciendo que realmente no es ficción. Está ambientado en un contexto ficticio con personajes ficticios, pero es realidad. Compáralo con lo que ocurre hoy.
—Bueno, The Harbinger es un misterio antiguo que está detrás de todo lo que está ocurriendo ahora: desde el 11 de septiembre hasta el colapso de la economía estadounidense, y lo que está pasando en el mundo. Esto se remonta a la Biblia, dos mil quinientos años atrás, y ahora se está cumpliendo.

Y es tan específico, tan exacto, que da fechas exactas de cuándo suceden las cosas, hasta las horas. Da las palabras y acciones que los líderes dirán y tomarán antes de que las pronuncien o las hagan. Y de hecho, se ha cumplido; desde que el libro salió, en realidad se ha cumplido.

Por favor, continúa.
—Sí. Bueno… esto se remonta al antiguo Israel, en los últimos días del antiguo Israel. Nueve señales…


Nueve harbingers, que son señales proféticas, advertencias de juicio, aparecieron en la tierra. El pueblo de Israel las ignoró y, al final, fueron destruidos. Lo inquietante es que las mismas nueve señales, los mismos nueve harbingers, están reapareciendo ahora en Estados Unidos. Y están reapareciendo de manera exacta y precisa. Algunas han aparecido en la ciudad de Nueva York, otras en Washington D.C., algunas han involucrado a líderes e incluso al presidente de los Estados Unidos. Y estas son advertencias sobre la llegada de un juicio.

Hablemos un poco de algunas de ellas, si el tiempo lo permite. Por ejemplo, uno de los misterios en la Biblia tiene que ver con que, cuando llega juicio, destrucción o una advertencia a una nación, ésta regresa al lugar donde la nación fue fundada o dedicada a Dios, al lugar donde fue consagrada en oración. Eso ocurrió con el antiguo Israel: fue en el Monte del Templo. Pues ese mismo misterio ocurrió en Estados Unidos.

En el primer día de Estados Unidos como nación, George Washington juró como presidente y dio una advertencia profética sobre lo que sucedería si América alguna vez se apartaba de Dios. Después, todo el gobierno fue a un lugar para orar y dedicar a Estados Unidos a Dios. Si podemos descubrir dónde está ese lugar, encontramos un misterio. El lugar donde Estados Unidos fue dedicado a Dios no estaba en Washington D.C., sino en la ciudad de Nueva York. ¿Y dónde exactamente en Nueva York? Dedicaron a Estados Unidos a Dios en lo que hoy es Ground Zero, el lugar del 11 de septiembre. Todo regresó al sitio donde América fue dedicada a Dios. Este es el misterio antiguo de cómo Dios sacude y advierte a la nación para que vuelva a Él.

Estoy explicando, básicamente, todo lo que dijiste acerca de regresar al lugar de origen, donde las cosas fueron dedicadas a Dios, y cómo, obviamente, el juicio llega precisamente al mismo lugar donde esas cosas…


Cuando tuvo lugar esa dedicación, ¿puedes darnos otro ejemplo que respalde esto? Sí, hay… hay un voto o unas palabras pronunciadas por los líderes del antiguo Israel que marcaron el rumbo hacia la destrucción y el juicio. Esas mismas palabras exactas fueron proclamadas por líderes estadounidenses desde el Capitolio, el día después del 11 de septiembre. El mismo voto exacto que pronunció juicio sobre Israel fue ahora pronunciado sobre Estados Unidos. Y hubo al menos tres líderes —y uno de ellos era el presidente de los Estados Unidos— que realmente dijeron estas antiguas palabras que declaraban juicio sobre América. Ese es solo un ejemplo.

Otro ejemplo: en 2008, la economía estadounidense y la economía mundial colapsaron. Pero hay un misterio bíblico detrás de eso. En la Biblia hay un día señalado, designado para borrar las cuentas financieras de una nación. Esto es una señal de juicio cuando una nación se vuelve contra Dios. El mayor colapso financiero que ocurrió y afectó a todos, en 2008, tuvo lugar exactamente en el día que aparece en la Biblia, incluso coincidiendo en las horas. Ese es el día que, en la Escritura, está destinado a borrar las cuentas de una nación, y es dado como señal de juicio. Y los dos mayores colapsos en la historia de Estados Unidos ocurrieron en ese mismo día, el día exacto señalado como señal de juicio sobre una nación que vive en desafío contra Dios.

Y eso es solo una pequeña parte, apenas algunos de los misterios que aparecen en el libro.

Es un sentido de urgencia. Es extremadamente importante que entendamos que estamos…

Viviendo en los últimos días… Sí, absolutamente, sí. La Biblia dice que, en los últimos días, una de las señales es que Israel tiene que volver a existir en el mundo, y eso ocurrió en 1948. Jerusalén tiene que estar en manos judías, y eso sucedió en 1967. También dice que el conocimiento aumentará y que habrá una apostasía mundial, una especie de alejamiento generalizado de Dios. Y todo eso se está cumpliendo.

También dice que el pueblo judío comenzará a volver al Mesías. Yo soy una de las señales de eso. Así que, definitivamente, estamos en los últimos días. Y, de hecho, así fue como llegué al Señor. Yo era ateo, pero cuando vi que las profecías se cumplían, comencé a creer.

Lo que “El Presagio” (The Harbinger) está haciendo es conectar los puntos, llenar los vacíos entre la etapa final de la profecía de los últimos tiempos en la Biblia y el momento en que nos encontramos ahora. Es algo muy específico que muestra dónde estamos y hacia dónde nos dirigimos, lo cual nos llevará a ese momento final.

Porque, en la profecía de los últimos tiempos, uno no ve a América, no ve a Estados Unidos como la cabeza de las naciones. Y “El Presagio” explica qué pasa entre ahora y entonces.

Jonathan, un hombre judío que ahora es creyente en Jesucristo. Esto es asombroso, estamos muy felices. Nadie te predicó; básicamente, llegaste a Cristo leyendo las Escrituras. —Sí, yo crecí en el… Oh, crecí en el…

Crecí en la sinagoga y, cuando tenía ocho años, me convertí en ateo porque no veía al Dios de la Biblia en sus vidas. Pero cuando tenía alrededor de doce años, empecé a perder la fe en el ateísmo. Dije: “Tiene que haber algo”, así que comencé a buscar de todo: leía cada libro que podía, sobre ciencia, religión, ocultismo, ovnis…

Un día tomé un libro pensando que era sobre ovnis, pero resultó ser The Late Great Planet Earth de Hal Lindsay, que trataba sobre profecía bíblica. Así que, de alguna manera, Dios me engañó para que lo leyera.

Empecé a creer; era todo sobre la profecía de los últimos tiempos. Comencé a contarles a mis amigos sobre eso. Yo no estaba salvo, pero les hablaba del tema y ellos se convertían al Señor… aunque yo mismo todavía no conocía al Señor.

Me di cuenta de que tenía que entregarle mi vida a Dios, pero no quería hacerlo. Tenía una banda de rock, hacía lo que los adolescentes hacen, y pensaba que si uno se entrega al Señor, tiene que dejar todo, unirse a Él de verdad y renunciar a su vida. Así que hice un trato con Dios:

Le dije: “Dios, si me das una vida larga, te aceptaré en mi lecho de muerte”. Y justo después de hacer ese trato, casi muero dos veces.

La segunda vez estaba en un pequeño coche Ford Pinto, y me dirigía hacia unas vías de tren de noche. La luz de advertencia estaba encendida, pero avancé un poco para ver si venía el tren. Vi una luz y no parecía que se moviera… pero era el tren, que venía directo hacia mí. No me di cuenta de que estaba sobre la vía.

El tren llegó, chocó contra el coche y lo arrolló. El coche explotó y quedó como de aluminio arrugado.

El coche quedó reducido a algo como papel de aluminio, y lo único que pude hacer fue clamar a Dios. El auto estaba completamente destruido, pero yo no tenía ni un solo rasguño.

Entonces dije: “Está bien, Dios, vamos a renegociar ese trato”. Y le dije: “Está bien, te aceptaré ahora… cuando cumpla 20 años”.

Así que, en mi cumpleaños número 20, sin que nadie me guiara, sin saber realmente lo que estaba haciendo, subí a una montaña, me arrodillé… fui hasta la cima, me arrodillé sobre una roca y le entregué mi vida al Señor. Así fue como vine al Señor.

Jonathan, les digo a las personas que estamos muy agradecidos de que Dios te haya mantenido con vida, para que puedas impactar a muchas personas, no solo con la Palabra, sino también en tu entorno, y para llamar la atención de aquellos que tal vez no se dan cuenta de lo cerca que está el regreso del Señor.

Quiero agradecerte mucho por esta novela, y también por tu testimonio, por compartirlo con nosotros.

—Muchas gracias. Es una bendición estar contigo, Joan.

(Risas)
(Música)

No hay comentarios:

Publicar un comentario